Nuestros relatos
#21
En esta edición no podré participar por organizarla así que, como me da la gana escribirlo:

Su aroma se siente por toda la habitación, su luz centellea a la par, envolviéndolo todo con un cálido abrazo.
Jamás pensé que una vela aromática pudiera enaltecer de tal forma el momento en el que tus ojos se cruzan con los míos y brillan... brillan más con esta cálida luz.
Me pierdo en la seda de tu piel mientras siento como tu pelo se enreda en mis labios al besar tu cuello, la dulce fragancia rosas y miel se funde con tu afrutado perfume y te siento jugosa, despiertas de forma cruel un apetito insaciable y encuentro consuelo en tu néctar, nos veo en las sombras que dibuja esta vela y mordiendo levemente tu labio inferior uno mi cuerpo a tu cuerpo rodeándote con mis brazos, no puedo evitar dejar ir un suspiro, sonreír, mirarte de nuevo, quiero comerte y a la vez me moriría congelando este momento, pero soy consciente de que este fuego no se puede congelar, me lo ha contado esta vela… y su aroma se siente por toda la habitación.
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#22
No lo entiendo muy bien. Parece que hablas de un ser vivo, o que estableces una falsa equivalencia para, en realidad, describir a la propia vela. Pero me descolocan varias cosas.

Dices que centellea: una vela nunca centellea; una persona, tampoco, salvo que se muera y reviva todo el tiempo, o lleve unas luces led. También dices que lo hace a la par que su aroma se siente: entonces, ¿el aroma aparece y desparece todo el rato también?

El resto tiene problemas similares, sin entrar en puntuación, ortografía, cadencia...
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#23
Se levantó malhumorado y cojeando. Lentamente, comenzó a desperezarse y, con desgana, se dirigió al baño. El chorro de agua fría pareció despejarlo un poco, pero no alteró ni un ápice su mirada cansada. Ya en la cocina, mientras esperaba a escuchar el burbujeo para quitar el café del fuego lento, planificó mentalmente el día. No había mucho que hacer, pero más de lo habitual para ser un domingo. Echó un poco de leche al café, y se traslado al salón, donde esperaba el portátil en reposo. Tras una breve ojeada a las noticias, cargó su foro predilecto. Inició la lectura en diagional habitual a la espera de encontrar algo que mereciese la pena; al rato, su mirada se detuvo en el hilo de relatos. Otrora un lector emperdenido, había perdido con los años el gusto por la lectura. Con la esperanza de encontrar al menos un párrafo capaz de revivir su vieja pasión por los libros, comenzó leer el último relato de kollapzo, un erudito renacentista capaz de arreglar una impresora, rivalizar con la prosa de Joyce y planchar una camisa con la misma facilidad. Lo leyó un par de veces, y se frotó los ojos. Sin alterar el gesto, se acercó a la entrada y cogió un mechero de la riñonera. Con paso seguro, se acercó a la estantería de su habitación y le prendió fuego. Había dejado de creer en la literatura.
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#24
(17-12-2017, 10:35 PM)Manneken Pis Wrote: Se levantó malhumorado y cojeando. Lentamente, comenzó a desperezarse y, con desgana, se dirigió al baño. El chorro de agua fría pareció despejarlo un poco, pero no alteró ni un ápice su mirada cansada. Ya en la cocina, mientras esperaba a escuchar el burbujeo para quitar el café del fuego lento, planificó mentalmente el día. No había mucho que hacer, pero más de lo habitual para ser un domingo. Echó un poco de leche al café, y se traslado al salón, donde esperaba el portátil en reposo. Tras una breve ojeada a las noticias, cargó su foro predilecto. Inició la lectura en diagional habitual a la espera de encontrar algo que mereciese la pena; al rato, su mirada se detuvo en el hilo de relatos. Otrora un lector emperdenido, había perdido con los años el gusto por la lectura. Con la esperanza de encontrar al menos un párrafo capaz de revivir su vieja pasión por los libros, comenzó leer el último relato de kollapzo, un erudito renacentista capaz de arreglar una impresora, rivalizar con la prosa de Joyce y planchar una camisa con la misma facilidad. Lo leyó un par de veces, y se frotó los ojos. Sin alterar el gesto, se acercó a la entrada y cogió un mechero de la riñonera. Con paso seguro, se acercó a la estantería de su habitación y le prendió fuego. Había dejado de creer en la literatura.

Brillante bait, pero usa párrafos.
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#25
Si pulso el enter me van las musas, joder.
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#26
Participe en un concurso, que las reglas eran las siguientes:

- Frase inicial: Pestañeó dos veces para decir que si.
- No más de 100 palabras sin incluir la frase inicial ni el titulo.

No me hacen falta tus palabras


Pestañeó dos veces para decir que si, que si que quería seguir viéndome por su habitación. Así nos comunicábamos el y yo, un pestañeo era un no, dos un si.

Todo se volvió negro cuando vi por los aires a ese motorista que acababa de atropellar. Pese a que me arrepentiré toda la vida de ello, al principio lo hacía por remordimientos, ahora se ha convertido en el mejor momento del día. Paso todas las tardes a su lado en el hospital y he ganado un amigo, que con muecas y pestañeos me trasmite mucho más que todo aquel que algún día me pudo hablar.
[align=center][img]https://i.imgur.com/jSS8iNC.png[/img][/align]

[align=center][img]https://i.imgur.com/Y0Kqoik.png[/img][/align]
Una mentalidad positiva, no soluciona un problema, pero es imprescindible para superarlo!!
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#27
?????
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#28
Johnny cogió su fusil + 100 metros.
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#29
(15-12-2017, 07:07 PM)N_Raist Wrote: No lo entiendo muy bien. Parece que hablas de un ser vivo, o que estableces una falsa equivalencia para, en realidad, describir a la propia vela. Pero me descolocan varias cosas.

Dices que centellea: una vela nunca centellea; una persona, tampoco, salvo que se muera y reviva todo el tiempo, o lleve unas luces led. También dices que lo hace a la par que su aroma se siente: entonces, ¿el aroma aparece y desparece todo el rato también?

El resto tiene problemas similares, sin entrar en puntuación, ortografía, cadencia...

Paso tanto de leerte la mayoría de veces que no me había dado cuenta lol

Lo primero que me decepciona es tu capacidad lectora, no centellea la vela, centellea su luz:

Quote:Su aroma se siente por toda la habitación, su luz centellea a la par, envolviéndolo todo con un cálido abrazo.

Podríamos tolerar con pinzas que te confunda el término "a la par", pero se espera más de la capacidad del lector medio, que suele ser capaz de comprender que mientras la luz "parpadea" el aroma se va extendiendo por la habitación. Lástima que nos hemos topado con el ilustre señor que nos ha descubierto que las velas no centellean lol

En cuanto a lo demás, espero con ansias que me ilumines, como siempre, en vano.  Heart
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#30
No me hacen falta tus palabras


Hasta que vi la hora, desconocía el numero de veces que pospuse la alarma del móvil cinco minutos más. Quedaban menos de tres cuartos de hora para que entrara al trabajo, teniendo en cuenta que para llegar si no cojo tráfico mínimo es media hora. Así que me duche corriendo, cogí un café con leche de estos que hay para llevar (como siempre iba con prisas tenía unos cuantos en la nevera), bajé al garaje cogí el coche, me costo no darle a la columna de enfrente y salí a toda velocidad.

Abrí mi café, el cual el cual me bebía a ratos, mientras en mi cabeza ya retumbaban los gritos que me iba a dar el jefe por llegar tarde. Aceleré y pase de ciento treinta a ciento cincuenta kilómetros por hora, mientras me prometía a mi mismo por enésima vez que no iba a volver a llegar tarde, que me acostaría más pronto y todos esos pensamientos que tiene uno cuando sabe que ha hecho algo mal.

Pero pensé ahora da igual, lo importante es llegar cuanto antes al trabajo y poner una escusa mas o menos decente para que no me vuelvan a gritar. Pero de repente, cuando giré mi cabeza para darle un sorbo al café, por unos instantes todo se volvió negro cuando vi por los aires al motorista que acababa de atropellar.

No lo voy a negar, por un momento pensé en correr aun más y irme directo a trabajar. Pero por suerte obré bien, paré en el arcén y bajé del coche excusándome empecé a gritarle por que no te fijas por donde vas, estas loco, pero como no obtuve respuesta tembloroso me acerqué al motorista. Aparentemente estaba vivo pero muy grave, de inmediato me acordé de las charlas aburridas de prevención de riesgos laborables que nos dan en la fabrica, del PAS (Proteger, Avisar y Socorrer), así que saqué los triángulos de mi coche y mientras los colocaba para asegurar la zona llamaba al 112 y entre sollozos les comentaba lo ocurrido.

En menos de cinco minutos llego un coche de la Guardia Civil de Tráfico, uno enseguida se fue a socorrer al motorista, el otro me preguntaba que había ocurrido mientras que a su vez trataba de tranquilizarme. Poco después llegó la ambulancia y me dieron un pequeño alivio cuando dijeron que creen que viviría y se lo llevaron a, hospital La Nueva Fe que justamente estaba al lado.

Nada más se fue la ambulancia, la Guardia Civil me hizo el control de alcoholemia, di cero con cero, me acerqué al coche vi el nuevo bollo que tenía, me subí y aun con el miedo en el cuerpo, fui detrás del coche de la guardia civil para declarar en el cuartel.

En el cuartel de la Guardia Civil me derrumbé y me puse a llorar a moco tendido como si fuera un niño. Ellos me dieron un vaso de agua, volvieron a tratar de tranquilizarme y poco a poco fueron haciéndome preguntas y más preguntas.

Según el parte de la Guardia Civil y lo que me comentaron los agentes la culpa fue de ambos, tanto del motorista como mía. Pero pese a que mi mujer y mis hijos trataban de animarme todos los días, yo era un alma en pena, hacia las cosas por hacer, trabaja por obligación, apenas comía por alimentarme y no por placer, después del trabajo ya no me iba a tomar unas cervezas con mis compañeros ni me apetecía hacer el amor con mi mujer. Me sentía que era el hombre más cabrón del mundo al que ni yo mismo podía perdonar.

Pero unos diez días después de lo ocurrido, mientras trabajaba dejé de mirar el como me siento yo y empecé a pensar el como se sentirá el motorista. Así que por la tarde cuando acabó mi turno, lleno de remordimientos me presenté en el hospital La Nueva Fe.

En recepción pregunté por Don Juan Carlos Martinez y dije que era un familiar de el. Después de estar deambulando durante más de diez minutos por la tercera planta, por fin encontré la habitación 218. En un principio me quedé fuera con miedo a entrar, sin saber que decir, que explicaciones le daría a su familia, incluso asumía que me echaran a patadas. Pero no escuche voces ni nada dentro de la habitación. Así que en mi cabeza conté uno, dos, tres y entre.

Me impactó el verle casi todo el cuerpo escayolado como si fuera un herido de película, pero aun más el como me seguía con la mirada.

En un principio no le dejé hablar y empecé hacerlo yo como si tuviera el guión preparado, aunque no era así. Le dije, Buenas Juan Carlos, soy David el subnormal que te atropelló, venía a ver como estabas y a pedirte perdón, aunque se que no servirá de nada, pero yo tenía la necesidad de hacerlo. Enserio necesito escuchar de tu labios que me perdonas, por que yo soy incapaz de perdonarme a mi mismo, desde lo ocurrido soy un ente andante, ya no salgo con mis amigos, ni le hago el amor a mi mujer ni si quiera me voy a Mestalla a ver el Valencia con mis hijos, por favor necesito que me perdones.

Por fin me callé, para ver que me decía el. Y no me dijo nada, absolutamente nada. En un principio le supliqué que me contestara, pero no lo hizo. Así que empecé ha gritarle que encima de que voy a verle no me dice nada, que si que lo que hice no tiene nombre, pero que podría tener la mínima decencia de contestarme. Y como no lo hizo salí pegué un portazo y me fui del hospital.

Me paré justo delante de mi coche, me encendí un cigarro y empecé a mirar el bollo del accidente y pensé que quizás una manera de ir empezando a superar lo sucedido sería ir al taller para que me lo arreglarán. Pero cogí apague el cigarro y me fui otra vez corriendo a la habitación de Juan Carlos.

Con voz elevada le dije te pido perdón por como me he puesto antes, pero de verdad necesito que me perdones. Y el de nuevo no me volvió hablar, así que para que me viera me puse de rodillas encima de una silla con las manos entre lazadas llorando pidiendo que me perdonara, que lo necesito, que me perdone. El no decía nada y yo cada vez lloraba más, hasta que empecé a mirarle a los ojos y el también estaba llorando. Entonces le pregunté ¿no puedes hablar?. Entonces pestañeó dos veces como queriéndome decir que no podía hablar. Acto seguido le dije si no puedes hablar te are unas preguntas y un pestañeo es un si dos un no ¿vale?:

Yo: ¿No puedes hablar?
Juan Carlos: Pestañeo dos veces.

Entonces, me quedé perplejo, no era que no quisiera hablarme, sino que no podía. Lo primero que se me paso por la cabeza es que era a causa del accidente, así que con voz angustiada, se lo pregunté y pestañeó dos veces, ahí me quedé más tranquilo, no era culpa mía el que no pudiera hablar.

Le comenté lo que me dijo la Guardia Civil de Tráfico, posteriormente, por lo que le pregunté averigüé que es mudo de nacimiento, que tiene dos hijos como yo, pero que está separado y que es hijo único por ello no iba casi nadie a visitarle al hospital. Así que le prometí que al día siguiente volvería. Y esa misma promesa se la hice los sucesivos días.

Al principio lo hacia por remordimientos, luego aunque suene mal decirlo por pena. Pero ahora después de tanto tiempo me atrevo ha reconocer que el ir todas las tardes después de trabajar al hospital La Nueva Fe de Valencia se convirtió en el mejor momento del día. Ya que poco a poco se fue forjando una gran amistad, incluso me llevaba a mis hijos al hospital para ver con Juan Carlos y ellos los partidos del Valencia. Juan Carlos le decía a mi hijo que le presentaría a su hija y todo.

Así fue un sábado por la tarde estábamos viendo el partido de fútbol mi hijo Joaquín, Juan Carlos y yo en el hospital y apareció Amparo, la hija de Juan Carlos que no había venido antes por que estaba trabajando en Manchester. Le comentamos todo lo sucedido, también la gran amistad que habíamos forjado su padre y yo y pese a la perplejidad de todo, decidió quedarse con nosotros y cantar los dos goles del Valencia que marcaron Santi Mina y Zaza.

Y señoras y señores así fue como conocí ha Amparo la gran mujer que se acaba de casar con mi hijo Joaquín Así que por favor levantar todos las copas y ¡¡VIVA LOS NOVIOS!!.

PD: Ahora en la actualidad Juan Carlos se encuentra genial, viene todos los domingos a mi casa, hacemos una paella, mi mujer una de sus tartas. Y Joaquín y Amparo una botella de vino, la cual Amparo no puede beber desde hace unos meses porque está embarazada.
[align=center][img]https://i.imgur.com/jSS8iNC.png[/img][/align]

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Una mentalidad positiva, no soluciona un problema, pero es imprescindible para superarlo!!
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#31
Suena el teléfono de casa, qué raro, no es un comercial, aun peor, es un familiar para felicitarme la Navidad. Alardea como siempre, de que sus hijos sacan notazas, que acaba de reformar el comedor y del viaje que se va a hacer este verano a Punta Cana.


En la cena soy la chica educada que todos esperan que sea, incluso pongo una falsa sonrisa con los chistes malos de mi cuñado. Pero todo cambió cuando me iba a levantar para recoger la mesa con mi hermana, la abuela, las tías y mi madre. Pensé ¿por qué me voy a levantar yo y no cualquier hombre de mi familia, si mi primo tiene cinco años más que yo y en vez de ayudar está de risas con mi padre y mi hermano?


No, no les dije nada, me limité a volver a dejar en la mesa los platos que había cogido, sentarme en la silla y mirar el móvil. Le faltó tiempo a mi madre para preguntarme si estoy bien, le dije que me encontraba un poco pachucha, me lavé la cara, cogí el coche y me fui a mi casa.


Días después me tocó ir a por regalos, que si una camiseta para mi hermano, una colonia para mi padre, otra para mi madre, una falda para mi hermana y unos juguetes para sus hijos. Encima yo me siento mal porque pese a ir fatal de dinero me compré una blusa monísima para mí.


Llegó el día de reyes y encima me tocó a mi la puta haba del roscón, todo el mundo me decía que el año que viene me tocaba comprarlo a mí. Estaba de las navidades hasta el mazapán. Así que el año que viene, quien se va a Punta Cana soy yo, pero en Navidad.
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Una mentalidad positiva, no soluciona un problema, pero es imprescindible para superarlo!!
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