09-10-2017, 05:54 PM
Nosotros, cumbre de la Creación, con nuestras supuestas virtudes que nos elevan por encima del resto de los animales y seres vivos del planeta tierra, y que, con razón, esto es, con el uso de esa imperfecta herramienta cognitiva a la que denominamos razón, nos hemos autoproclamados racionales, y con el conocimiento parcial y sesgado que esta nos ha proporcionado nos hemos autodenominado sapiens, es decir, nada menos que sabios, cometemos errores sistemáticos en los cálculos más elementales.
Estos fallos son lo que en psicología se conoce como sesgos. Y el ámbito en el que se supone debiéramos aplicar con mayor acierto el cálculo racional, para alcanzar soluciones óptimas, es el económico. En él cometemos errores tan habituales y de tal calado que la cosa va mucho más allá de lo imprecisa que pueda ser la ciencia económica en sus modelos y desarrollos teóricos.
No es solamente que apenas podamos predecir gran cosa en cuestiones económicas dada la complejidad de los sucesos y circunstancias que se dan en los mercados y, más ampliamente, en todas las instituciones y las sociedades. El asunto es todavía más prosaico. Vamos al supermercado y compramos un producto más caro por las razones más peregrinas u otro que no nos sirve de nada sólo porque está rebajado, o nos empeñamos en hacer cosas que no nos apetecen simplemente porque ya hemos gastado dinero en ellas. Llevamos cuentas mentales separadas por categorías sin tener en cuenta que el dinero es un bien fungible, de modo que somos extremadamente rígidos o demasiado flexibles con nuestros presupuestos domésticos y empresariales.
Y al final, después de largas jornadas cometiendo errores pequeños o de bulto, llegamos al final del día, leemos sobre la irracionalidad humana en el terreno económico y nos decimos: “¡Anda ya! Esas cosas les suceden a otros”. Si nos prueban alguno de nuestros pequeños o grandes errores del día diremos, en el mejor de los casos: “Bien, ya no volveré a caer en ello” para al día siguiente, o al otro, volver a cometer un error de igual o de parecida naturaleza. Y si nos dicen que el efecto acumulativo de los sesgos mentales humanos en los mercados es significativo, y supone grandes despilfarros y ajustes nada óptimos, si somos economistas, o pensamos con racionalidad económica, tenderemos a pensar que tales efectos negativos se esfuman porque los comportamientos agregados de múltiples agentes se compensan de alguna maravillosa manera para que los resultados globales sean “como sí” hubiéramos, en conjunto, actuado racionalmente, atendiendo inadvertidamente a nuestros propios intereses.
Pero si somos agentes optimizadores racionales, lo que ha venido denominándose Homo oeconomicus en la Ciencia Económica tradicional o lo que Richard Thaler, el fundador de esa fusión de ciencias conocida como Economía Conductual llama Econs: ¿cómo es posible que caigamos una y otra vez en la trampa de las burbujas especulativas? ¿Por qué somos tan torpes sopesando la utilidad que nos proporcionan los bienes y servicios existentes en los mercados y tan influenciables por aspectos por completo accesorios de los productos que compramos y consumimos?
![[Image: portada_todo-lo-que-he-aprendido-con-la-...281408.jpg]](https://3.bp.blogspot.com/-5iEPx8e7vWI/WAaBnV4XqzI/AAAAAAAAC_A/R00pAKXwsIMdsf3olnugdk8axJiI7_oOwCLcB/s1600/portada_todo-lo-que-he-aprendido-con-la-psicologia-economica_richard-h-thaler_201608281408.jpg)
Cuando Richard Thaler comenzó su carrera como economista empezó a hacerse preguntas sobre nuestros comportamientos económicos, y elaboró una lista de conductas de este tipo que a él le parecían no muy acordes con lo que sería esperable en decisores racionales que buscan maximizar su utilidad. Luego oyó hablar del trabajo de dos psicólogos israelíes (Kahneman y Tversky) sobre los sesgos cognitivos y los atajos mentales intuitivos (que estos psicólogos llamaban “heurísticos”) con los que los humanos resolvemos de forma notablemente imperfecta pero generalmente aceptable, gran parte de nuestros problemas y sobre el modo en que ponderamos emocionalmente nuestras pérdidas y nuestras ganancias de forma claramente asimétrica (dando mucha más importancia a las pérdidas que a las ganancias). Puso en relación el trabajo de estos dos psicólogos sobre sus propias ideas y supuestos sobre el comportamiento económico y decidió contactar con ellos, con motivo de una estancia de los israelíes en Stanford. Y el resto, podría decirse, es historia. La historia del nacimiento de un nuevo paradigma en la ciencia económica que abarca no sólo los mercados y las instituciones sociales, sino también la mente humana que opera en los mismos dándoles forma una y otra vez y, en ocasiones, provocando disfunciones y colapsos. Dicho paradigma es ahora conocido como Economía Conductual, o Psicología Económica.
Con motivo de la reciente publicación en castellano del libro de Richard Thaler Todo lo que he aprendido con la Psicología Económica, en el que se cuenta la historia de este naciente paradigma, hemos contactado con él, que ha accedido amablemente a respondernos unas preguntas. Aprovechando la coyuntura le hemos formulado también una pregunta sobre un libro anterior, coescrito con el jurista Cass Sunstein, Nudge, en el que se exponían varias propuestas para reconducir el comportamiento de las personas de forma sutil en aras de mejorar el funcionamiento de la economía y, en definitiva, la utilidad obtenida por esas personas (los ciudadanos) en el juego económico.
1. ¿Qué es un Econ? ¿En qué se diferencia de un ser humano ordinario?
Econs es el término que utilizo para describir a los seres imaginarios que pueblan las teorías económicas. Son muy inteligentes, entienden toda la teoría económica, no tienen emociones ni problemas de autocontrol, no tienen sesgos de ningún tipo, y son completamente egoístas. Pongo en contraste a los econs con los humanos, que son más tontos, más emocionales, más sensibles y más agradables.
2. ¿Por qué los seres humanos cometen errores tan a menudo (especialmente en materia económica)?
¡Los seres humanos cometen errores porque la vida es dura! Nuestra especie evolucionó para sobrevivir en un entorno muy diferente de este en el que ahora vivimos. Comer todo lo que puedas cuando dispones de alimentos es una estrategia razonable si no sabes cuando vas a obtener su próxima comida, pero no funciona igual de bien en un buffet libre o cuando se vive con un restaurante de comida rápida en cada bloque. Además, los seres humanos solo recientemente han tenido que pensar en cosas tales como ahorrar para la jubilación. La mayoría de la gente solía morir antes de tener que hacer frente a ese problema, y si se las arreglaban para vivir lo suficiente para "retirarse" podían contar con que su familia cuidaría de ellos. ¡Averiguar cuál es la mejor hipoteca es un problema difícil incluso para los economistas!
3. ¿Qué deberíamos preservar del análisis económico tradicional, más matemático, y que deberíamos descartar, a la luz de los conocimientos que la economía del comportamiento está trayendo?
Las teorías económicas tradicionales son extremadamente útiles de dos maneras. Lo primero es que a menudo caracterizan la solución óptima a algún problema. Incluso si la gente no pudiese resolver dicho problema por su cuenta, es bueno saber lo que se quiere hacer. En segundo lugar, las teorías estándar proporcionan un punto de referencia que sirve como punto de partida para las teorías conductuales. No podríamos hacer economía del comportamiento si no existiera un modelo estándar del que partir.
4. La mente humana es un producto de la evolución biológica y cultural de nuestra especie. Está lejos de ser un diseño óptimo, pero es una adaptación, por lo que ha sido útil, en algún sentido. Aunque no seamos perfectos razonadores, a veces parece "como si" lo fuéramos... ¿Deberíamos reconsiderar el nombre de nuestra especie como Homo sapiens?
He mencionado esto anteriormente. Los seres humanos evolucionaron para maximizar la supervivencia reproductiva en un entorno diferente. Aunque seguimos siendo Homo sapiens, nunca nadie ha sugerido que seamos perfectos. Muchos otros animales son mejores que nosotros en numerosas tareas como correr, nadar y trepar pero no criticamos a los humanos por ello. No parece que hayamos sido diseñados con la capacidad de respirar bajo el agua o resolver complejos problemas matemáticos en nuestras cabezas.
5. ¿Cómo se percibe desde la Economía Conductual el viejo debate entre los defensores del libre mercado y los defensores de la acción pública y la justicia distributiva?
Algunos tipos de acción pública no dependen de supuestos de comportamiento. Por ejemplo, todos los economistas están de acuerdo en que los mercados fallarían si la gente pudiese dañar a los demás a voluntad. La contaminación es un buen ejemplo. Todos queremos un aire y un agua limpios para respirar y para beber, pero si una fábrica puede deshacerse de sus residuos en los ríos cercanos y en el aire, en ella no tendrán ningún incentivo económico para hacer lo contrario (lo cual no quiere decir que muchas empresas no traten de ser limpias sin necesidad de intervención). Así, casi todos los economistas está de acuerdo en que deberíamos poner un impuesto al carbono como primer paso para hacer frente al cambio climático. En cuanto a la distribución de la riqueza, hemos observado en las últimas décadas que la totalidad de las ganancias han ido al segmento más rico de la población. ¿Eso se debe a que trabajaron duro o a que tuvieron la suerte de nacer de padres ricos (o en un país rico)? Obviamente, la respuesta es un poco de cada. Pero la solución depende más de la política que de la economía. El filósofo John Rawls sugirió que pensáramos en que sociedad nos gustaría vivir detrás de un "velo de ignorancia" a través del cual no se pudiera saber en que lugar de la escala de ingresos íbamos a terminar. Si la gente pensara de esa forma es probable que eligiera una distribución de la riqueza más equitativa que la que tenemos ahora.
6.-En el libro que escribió en colaboración con el jurista Cass R. Sunstein, se expone muchas cuestiones interesantes sobre cómo ayudar a otros a tomar mejores decisiones con un pequeño empujón "psicológico" (nudge). El campo del derecho y de la economía a veces se interpenetran, y creemos que un ejemplo paradigmático de esto es el matrimonio: ustedes propusieron la sugerente idea del matrimonio privado, pero esta parece haber desaparecido del debate social y político. ¿Sigue creyendo que es una buena idea? ¿Y el paternalismo libertario?
Bueno, desconozco cuán filosóficos nos queremos poner. Diré dos cosas sobre Nudge. En primer lugar, la idea de paternalismo libertario puede parecer una contradicción, pero creemos que no lo es. Por libertario nos referimos a que el intento de ayudar carece de coacción. Con paternalismo nos referimos al deseo de ayudar a las personas a alcanzar sus propios objetivos, tal y como ellos mismos los definen. El GPS es un buen ejemplo. El usuario pone el destino y luego es libre de seguir o no seguir las instrucciones, pero al menos perdemos mucho menos si lo usamos. Se nos “empuja” por nuestro bien. Y eso es lo que este movimiento intenta hacer: hacer el mundo más fácil de navegar, especialmente en las interacciones de cada cual con el gobierno. Como saben esta idea ha tenido bastante éxito. Empezando con los gobiernos del Reino Unido se han creado en todo el mundo equipos de científicos de la conducta para ayudar a determinar formas de hacer que el gobierno sea más eficaz y eficiente. En la actualidad hay más de 50 de las así llamadas "Nudge Units" en todo el mundo, incluyendo una en el Banco Mundial.
El capítulo sobre el matrimonio era un poco diferente a los otros pero encaja ahí porque estábamos buscando una manera de lidiar con el asunto de un matrimonio del mismo sexo en el que no se privase a nadie de sus derechos. Por lo menos en los EE.UU., el matrimonio otorga muchos beneficios financieros que no se dan a los que se asocian en una pareja del mismo sexo. Nuestra propuesta era simple: el gobierno sale del negocio de bendecir matrimonios, sólo otorga uniones civiles. Los matrimonios se seguirían realizando en iglesias u otras organizaciones, pero tendrían valor ceremonial y simbólico, no otorgarían derechos legales. En Estados Unidos todo esto paso a ser irrelevante cuando el Tribunal Supremo dictaminó que negar a las parejas homosexuales el derecho a casarse era inconstitucional, pero creo que la idea todavía podría funcionar bien en otros países que no han ido tan lejos.
7. ¿Cuál es el poder predictivo de la ciencia económica? ¿Qué podemos saber con exactitud razonable y qué tenemos que dejar en manos de falacia retrospectiva?
Obviamente el poder predictivo depende del contexto, pero una cosa es cierta: tenemos muy poca capacidad predictiva de la actividad macroeconómica. Nadie vio venir la crisis financiera, o anticipar su profundidad. Sí, algunos como Bob Shiller estaban avisando de que los precios de las casas eran demasiado altos, pero nadie pensó que estuviéramos a las puertas de una crisis global. Lo mismo puede decirse de la caída en el precio del petróleo. ¿Qué podemos predecir? Si el suministro de petróleo cae el precio subirá, ¡pero no estamos seguros de cuánto!
8. ¿En qué está trabajando ahora? ¿Qué misterio de la mente humana o de la economía (o de ambas) le gustaría desvelar?
Estoy interesado en qué determina los pagos a los CEO. ¿Estamos ante un mercado eficiente? ¡Suponemos que no!
Fuente:http://ilevolucionista.blogspot.com.es/2...a.html?m=1
Estos fallos son lo que en psicología se conoce como sesgos. Y el ámbito en el que se supone debiéramos aplicar con mayor acierto el cálculo racional, para alcanzar soluciones óptimas, es el económico. En él cometemos errores tan habituales y de tal calado que la cosa va mucho más allá de lo imprecisa que pueda ser la ciencia económica en sus modelos y desarrollos teóricos.
No es solamente que apenas podamos predecir gran cosa en cuestiones económicas dada la complejidad de los sucesos y circunstancias que se dan en los mercados y, más ampliamente, en todas las instituciones y las sociedades. El asunto es todavía más prosaico. Vamos al supermercado y compramos un producto más caro por las razones más peregrinas u otro que no nos sirve de nada sólo porque está rebajado, o nos empeñamos en hacer cosas que no nos apetecen simplemente porque ya hemos gastado dinero en ellas. Llevamos cuentas mentales separadas por categorías sin tener en cuenta que el dinero es un bien fungible, de modo que somos extremadamente rígidos o demasiado flexibles con nuestros presupuestos domésticos y empresariales.
Y al final, después de largas jornadas cometiendo errores pequeños o de bulto, llegamos al final del día, leemos sobre la irracionalidad humana en el terreno económico y nos decimos: “¡Anda ya! Esas cosas les suceden a otros”. Si nos prueban alguno de nuestros pequeños o grandes errores del día diremos, en el mejor de los casos: “Bien, ya no volveré a caer en ello” para al día siguiente, o al otro, volver a cometer un error de igual o de parecida naturaleza. Y si nos dicen que el efecto acumulativo de los sesgos mentales humanos en los mercados es significativo, y supone grandes despilfarros y ajustes nada óptimos, si somos economistas, o pensamos con racionalidad económica, tenderemos a pensar que tales efectos negativos se esfuman porque los comportamientos agregados de múltiples agentes se compensan de alguna maravillosa manera para que los resultados globales sean “como sí” hubiéramos, en conjunto, actuado racionalmente, atendiendo inadvertidamente a nuestros propios intereses.
Pero si somos agentes optimizadores racionales, lo que ha venido denominándose Homo oeconomicus en la Ciencia Económica tradicional o lo que Richard Thaler, el fundador de esa fusión de ciencias conocida como Economía Conductual llama Econs: ¿cómo es posible que caigamos una y otra vez en la trampa de las burbujas especulativas? ¿Por qué somos tan torpes sopesando la utilidad que nos proporcionan los bienes y servicios existentes en los mercados y tan influenciables por aspectos por completo accesorios de los productos que compramos y consumimos?
![[Image: portada_todo-lo-que-he-aprendido-con-la-...281408.jpg]](https://3.bp.blogspot.com/-5iEPx8e7vWI/WAaBnV4XqzI/AAAAAAAAC_A/R00pAKXwsIMdsf3olnugdk8axJiI7_oOwCLcB/s1600/portada_todo-lo-que-he-aprendido-con-la-psicologia-economica_richard-h-thaler_201608281408.jpg)
Cuando Richard Thaler comenzó su carrera como economista empezó a hacerse preguntas sobre nuestros comportamientos económicos, y elaboró una lista de conductas de este tipo que a él le parecían no muy acordes con lo que sería esperable en decisores racionales que buscan maximizar su utilidad. Luego oyó hablar del trabajo de dos psicólogos israelíes (Kahneman y Tversky) sobre los sesgos cognitivos y los atajos mentales intuitivos (que estos psicólogos llamaban “heurísticos”) con los que los humanos resolvemos de forma notablemente imperfecta pero generalmente aceptable, gran parte de nuestros problemas y sobre el modo en que ponderamos emocionalmente nuestras pérdidas y nuestras ganancias de forma claramente asimétrica (dando mucha más importancia a las pérdidas que a las ganancias). Puso en relación el trabajo de estos dos psicólogos sobre sus propias ideas y supuestos sobre el comportamiento económico y decidió contactar con ellos, con motivo de una estancia de los israelíes en Stanford. Y el resto, podría decirse, es historia. La historia del nacimiento de un nuevo paradigma en la ciencia económica que abarca no sólo los mercados y las instituciones sociales, sino también la mente humana que opera en los mismos dándoles forma una y otra vez y, en ocasiones, provocando disfunciones y colapsos. Dicho paradigma es ahora conocido como Economía Conductual, o Psicología Económica.
Con motivo de la reciente publicación en castellano del libro de Richard Thaler Todo lo que he aprendido con la Psicología Económica, en el que se cuenta la historia de este naciente paradigma, hemos contactado con él, que ha accedido amablemente a respondernos unas preguntas. Aprovechando la coyuntura le hemos formulado también una pregunta sobre un libro anterior, coescrito con el jurista Cass Sunstein, Nudge, en el que se exponían varias propuestas para reconducir el comportamiento de las personas de forma sutil en aras de mejorar el funcionamiento de la economía y, en definitiva, la utilidad obtenida por esas personas (los ciudadanos) en el juego económico.
1. ¿Qué es un Econ? ¿En qué se diferencia de un ser humano ordinario?
Econs es el término que utilizo para describir a los seres imaginarios que pueblan las teorías económicas. Son muy inteligentes, entienden toda la teoría económica, no tienen emociones ni problemas de autocontrol, no tienen sesgos de ningún tipo, y son completamente egoístas. Pongo en contraste a los econs con los humanos, que son más tontos, más emocionales, más sensibles y más agradables.
2. ¿Por qué los seres humanos cometen errores tan a menudo (especialmente en materia económica)?
¡Los seres humanos cometen errores porque la vida es dura! Nuestra especie evolucionó para sobrevivir en un entorno muy diferente de este en el que ahora vivimos. Comer todo lo que puedas cuando dispones de alimentos es una estrategia razonable si no sabes cuando vas a obtener su próxima comida, pero no funciona igual de bien en un buffet libre o cuando se vive con un restaurante de comida rápida en cada bloque. Además, los seres humanos solo recientemente han tenido que pensar en cosas tales como ahorrar para la jubilación. La mayoría de la gente solía morir antes de tener que hacer frente a ese problema, y si se las arreglaban para vivir lo suficiente para "retirarse" podían contar con que su familia cuidaría de ellos. ¡Averiguar cuál es la mejor hipoteca es un problema difícil incluso para los economistas!
3. ¿Qué deberíamos preservar del análisis económico tradicional, más matemático, y que deberíamos descartar, a la luz de los conocimientos que la economía del comportamiento está trayendo?
Las teorías económicas tradicionales son extremadamente útiles de dos maneras. Lo primero es que a menudo caracterizan la solución óptima a algún problema. Incluso si la gente no pudiese resolver dicho problema por su cuenta, es bueno saber lo que se quiere hacer. En segundo lugar, las teorías estándar proporcionan un punto de referencia que sirve como punto de partida para las teorías conductuales. No podríamos hacer economía del comportamiento si no existiera un modelo estándar del que partir.
4. La mente humana es un producto de la evolución biológica y cultural de nuestra especie. Está lejos de ser un diseño óptimo, pero es una adaptación, por lo que ha sido útil, en algún sentido. Aunque no seamos perfectos razonadores, a veces parece "como si" lo fuéramos... ¿Deberíamos reconsiderar el nombre de nuestra especie como Homo sapiens?
He mencionado esto anteriormente. Los seres humanos evolucionaron para maximizar la supervivencia reproductiva en un entorno diferente. Aunque seguimos siendo Homo sapiens, nunca nadie ha sugerido que seamos perfectos. Muchos otros animales son mejores que nosotros en numerosas tareas como correr, nadar y trepar pero no criticamos a los humanos por ello. No parece que hayamos sido diseñados con la capacidad de respirar bajo el agua o resolver complejos problemas matemáticos en nuestras cabezas.
5. ¿Cómo se percibe desde la Economía Conductual el viejo debate entre los defensores del libre mercado y los defensores de la acción pública y la justicia distributiva?
Algunos tipos de acción pública no dependen de supuestos de comportamiento. Por ejemplo, todos los economistas están de acuerdo en que los mercados fallarían si la gente pudiese dañar a los demás a voluntad. La contaminación es un buen ejemplo. Todos queremos un aire y un agua limpios para respirar y para beber, pero si una fábrica puede deshacerse de sus residuos en los ríos cercanos y en el aire, en ella no tendrán ningún incentivo económico para hacer lo contrario (lo cual no quiere decir que muchas empresas no traten de ser limpias sin necesidad de intervención). Así, casi todos los economistas está de acuerdo en que deberíamos poner un impuesto al carbono como primer paso para hacer frente al cambio climático. En cuanto a la distribución de la riqueza, hemos observado en las últimas décadas que la totalidad de las ganancias han ido al segmento más rico de la población. ¿Eso se debe a que trabajaron duro o a que tuvieron la suerte de nacer de padres ricos (o en un país rico)? Obviamente, la respuesta es un poco de cada. Pero la solución depende más de la política que de la economía. El filósofo John Rawls sugirió que pensáramos en que sociedad nos gustaría vivir detrás de un "velo de ignorancia" a través del cual no se pudiera saber en que lugar de la escala de ingresos íbamos a terminar. Si la gente pensara de esa forma es probable que eligiera una distribución de la riqueza más equitativa que la que tenemos ahora.
6.-En el libro que escribió en colaboración con el jurista Cass R. Sunstein, se expone muchas cuestiones interesantes sobre cómo ayudar a otros a tomar mejores decisiones con un pequeño empujón "psicológico" (nudge). El campo del derecho y de la economía a veces se interpenetran, y creemos que un ejemplo paradigmático de esto es el matrimonio: ustedes propusieron la sugerente idea del matrimonio privado, pero esta parece haber desaparecido del debate social y político. ¿Sigue creyendo que es una buena idea? ¿Y el paternalismo libertario?
Bueno, desconozco cuán filosóficos nos queremos poner. Diré dos cosas sobre Nudge. En primer lugar, la idea de paternalismo libertario puede parecer una contradicción, pero creemos que no lo es. Por libertario nos referimos a que el intento de ayudar carece de coacción. Con paternalismo nos referimos al deseo de ayudar a las personas a alcanzar sus propios objetivos, tal y como ellos mismos los definen. El GPS es un buen ejemplo. El usuario pone el destino y luego es libre de seguir o no seguir las instrucciones, pero al menos perdemos mucho menos si lo usamos. Se nos “empuja” por nuestro bien. Y eso es lo que este movimiento intenta hacer: hacer el mundo más fácil de navegar, especialmente en las interacciones de cada cual con el gobierno. Como saben esta idea ha tenido bastante éxito. Empezando con los gobiernos del Reino Unido se han creado en todo el mundo equipos de científicos de la conducta para ayudar a determinar formas de hacer que el gobierno sea más eficaz y eficiente. En la actualidad hay más de 50 de las así llamadas "Nudge Units" en todo el mundo, incluyendo una en el Banco Mundial.
El capítulo sobre el matrimonio era un poco diferente a los otros pero encaja ahí porque estábamos buscando una manera de lidiar con el asunto de un matrimonio del mismo sexo en el que no se privase a nadie de sus derechos. Por lo menos en los EE.UU., el matrimonio otorga muchos beneficios financieros que no se dan a los que se asocian en una pareja del mismo sexo. Nuestra propuesta era simple: el gobierno sale del negocio de bendecir matrimonios, sólo otorga uniones civiles. Los matrimonios se seguirían realizando en iglesias u otras organizaciones, pero tendrían valor ceremonial y simbólico, no otorgarían derechos legales. En Estados Unidos todo esto paso a ser irrelevante cuando el Tribunal Supremo dictaminó que negar a las parejas homosexuales el derecho a casarse era inconstitucional, pero creo que la idea todavía podría funcionar bien en otros países que no han ido tan lejos.
7. ¿Cuál es el poder predictivo de la ciencia económica? ¿Qué podemos saber con exactitud razonable y qué tenemos que dejar en manos de falacia retrospectiva?
Obviamente el poder predictivo depende del contexto, pero una cosa es cierta: tenemos muy poca capacidad predictiva de la actividad macroeconómica. Nadie vio venir la crisis financiera, o anticipar su profundidad. Sí, algunos como Bob Shiller estaban avisando de que los precios de las casas eran demasiado altos, pero nadie pensó que estuviéramos a las puertas de una crisis global. Lo mismo puede decirse de la caída en el precio del petróleo. ¿Qué podemos predecir? Si el suministro de petróleo cae el precio subirá, ¡pero no estamos seguros de cuánto!
8. ¿En qué está trabajando ahora? ¿Qué misterio de la mente humana o de la economía (o de ambas) le gustaría desvelar?
Estoy interesado en qué determina los pagos a los CEO. ¿Estamos ante un mercado eficiente? ¡Suponemos que no!
Fuente:http://ilevolucionista.blogspot.com.es/2...a.html?m=1
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